Como profesional de la industria financiera con un largo historial de combate al fraude, ayudo a mis amigos y parientes cuando sucede lo peor y me dicen que cayeron ante una estafa. Esa es una conversación que siempre deseo evitar, pero tal como lo indican datos recientes, una estafa puede tomar por sorpresa a cualquiera.
Las propias investigaciones de FICO muestran que el 68% de los consumidores en todo el mundo han recibido un mensaje de texto, correo electrónico o llamada telefónica que pensaron que era parte de una estafa. Por lo tanto, no sorprende que los defraudadores burlen nuestras defensas de vez en cuando.
Aunque generalmente hablo sobre lo que los bancos pueden hacer para ayudar a combatir el fraude, me gustaría compartir algunas medidas prácticas para cualquier persona que enfrente una estafa.
Lo primero es lo primero: respira hondo. Le sucede a los mejores. Ya sea que recibas una carta sospechosa del Seguro Social o caigas en una táctica de ingeniería social, yo te ayudo. Veamos juntos estos ejemplos.
Ejemplo 1: Temor a que la información personal se vea comprometida
Imagina esto: mi primo me llama despavorido, recibió una carta del Seguro Social, ¡pero desafortunadamente venía abierta! Mi primo está convencido que su identidad se ha puesto en riesgo y que sólo es cuestión de tiempo para que un delincuente utilice la información robada para cometer un fraude financiero.
Mi primer paso es tranquilizarlo y tomarnos un tiempo para calmar los nervios. Una carta abierta no es una señal inmediata de robo de identidad; en ocasiones esto sucede en proceso de entrega. Además, la triste realidad es que los datos de todos están flotando por todos lados. Pero, para protegerse, le sugeriría las siguientes medidas:
Ejemplo 2: Caer en las tácticas de ingeniería social
En el primer escenario, el riesgo estaba fuera del control de mi primo. ¿Pero qué sucede cuando alguien llama llorando porque acaba de darse cuenta de que cayó en una táctica de ingeniería social? Tal vez haya proporcionado su información de tarjeta de crédito por teléfono a alguien que decía ser de su banco, o quizás haya dado sus datos bancarios e información personal porque pensaba que estaba hablando con el SAT (Servicio de Administración Tributaria). Quizá llenó un formulario en un sitio web después de pulsar en un enlace dentro de un correo electrónico que parecía auténtico, pero resultó ser una estafa de phishing.
Nuevamente, el mejor primer paso es tranquilizarlo y calmarlo. Es fácil sentirse avergonzado después de caer en una estafa, pero recuérdale que puede pasarle a cualquiera. Una vez que esté más racional y menos alterado, guíalo a través de estos pasos:
Ejemplo 3: Pagos o transferencias desafortunadas
Quieras o no, los estafadores son muy convincentes, tanto que abundan historias de personas que son engañadas para enviar sumas considerables de dinero. En estas situaciones, cuando alguien ha transferido dinero a través de un sistema de pago en tiempo real como Zelle, Venmo, MercadoPago o PayPal, nuevamente es importante mantener la calma y ser lo más racional posible. Luego es momento de evaluar la situación y tomar las medidas apropiadas.
Primero, ¿qué cuenta se utilizó para la transferencia? ¿Fue una cuenta corriente de uso diario, o una cuenta de ahorros? Saber de dónde provinieron los fondos puede ayudar a la víctima a conocer el impacto inmediato en su vida financiera.
Segundo, ¿fue la víctima quien inició la transferencia? Este es un escenario común conocido como fraude de pago autorizado por el cuentahabiente, el cual está creciendo a escala en todo el mundo. ¿Quizás fue (menos probable) una situación en la que le dieron acceso a una cuenta personal a un estafador? Si la víctima inició la transferencia, es posible que la cuenta en sí no esté comprometida, pero si le dieron las “llaves del reino” a un delincuente, la víctima debe tomar medidas inmediatas.
Contactar a la institución financiera tan pronto como sea posible y explicar la situación es de vital importancia. Llamar al banco y luego dirigirse directamente a una sucursal puede acelerar potencialmente la resolución, pero la víctima debe estar preparada para el extenso proceso de identificación. El personal del banco está entrenado para llevar a la persona por una rigurosa verificación de identidad, a fin de reconocer a los posibles estafadores que se hacen pasar por clientes angustiados.
Reaccionar con rapidez brindará a la víctima la mejor oportunidad de recuperar el dinero enviado como parte de una estafa. Debido a que los pagos en tiempo real transfieren el dinero al instante, hay un espacio de tiempo extremadamente corto para que el banco intente recuperar esa transferencia.
Seguir adelante después de una estafa
Responder a una estafa puede ser una experiencia aterradora, pero no es el fin del mundo. Si bien algunas de las medidas que he mencionado, como bloquear o monitorear su crédito, pueden no existir en todos los países, se pueden seguir las recomendaciones generales de monitorear sus cuentas, cambiar contraseñas y reportar la estafa a las autoridades pertinentes, independientemente del país.
Si mantienes la calma, tomas medidas al momento y aprendes de la experiencia, puedes minimizar el daño y protegerte contra estafas futuras. Y recuerda: no estás solo. Acércate a tus amigos, parientes o incluso profesionales para recibir apoyo y orientación. ¡Estamos juntos en esto!
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